¿Viajamos al paraíso?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Recuerdos que llegan sin avisar, transportan al pasado y nublan el presente

Tarde de lunes. Sentada en la silla, con un libro abierto y un par de papeles tirados. Tengo un lápiz a mano y un papel en blanco. Por un momento, me quedo en blanco y mi mente vuela. Estoy ahí, en la puerta principal de mi parque favorito. Miro la hora un par de veces por segundo. Saco el móvil, miro, lo guardo, lo saco, lo guardo. Lo mismo cada cinco minutos. Empiezo a ponerme nerviosa, sacó un chicle y mastico rápidamente. Miro hacia el frente y me llaman por detrás. El corazón me empieza a latir de forma acelerada. Me giro y ahí está él. Se ríe y bromea. Se me escapa la risa tonta y me quedo callada. Me pregunta qué adónde vamos y caminamos hasta el final del parque. Vemos un banco y me siento, él me sigue y... De repente, aterrizo en el día de hoy, los recuerdos dejan de reproducirse en mi cabeza. Un escalofrío recorre mi cuerpo. Es como si por unos minutos hubiese vuelto unos meses atrás. Es como si lo hubiese vivido otra vez. Ha sido una sensación muy extraña, no sé, empiezo a comerme la cabeza por tonterías. A veces creo que no me entiendo ni yo. Miro la hora, ¡joder las 20:12! La sensación me ha durado mucho más de lo que creía. Me despido de mis pensamientos y le digo hola a la vida real. Y es así, unos recuerdos que llegan sin avisar, transportan al pasado y nublan el presente.


Claudia.

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